Esta no es más que una consecuencia añadida a tantas otras de la cacicada de la creación de esta Comunidad Autónoma irracional, antieconómica, antinatural e incluso anticonstitucional. Lo curioso es que solo protestamos cuando hay una actuación que compromete a una célula concreta de esta sociedad y no por todas que son, por cierto y sin excederme en los calificativos, más dignas de otras épocas. El marchamo Castilla y León que se nos vende, no ya hasta en la sopa, sino en todos los productos, en todos los servicios, en todas las circunstancias, en la propia educación y hasta en la manipulación histórica, geográfica e identitaria, eso es lo que nos lleva a consecuencias como la de darle, seguramente, a un nuevo amiguete esta bicoca que vendrá en detrimento de la calidad y de otras muchas más cosas que todos imaginamos. Aquí, con tal de que la monserga, repetida hasta la nausea, de Castilla-León, Castilla y León, castellano-leoneses y toda su parafernalia, se siga oyendo, publicitando y calando en las conciencias a modo de mensaje de Paul Joseph Goebbels (sí, ese demócrata de toda la vida...) estamos dispuestos a vender hasta a la santa madre de quien haga falta. Aquí también se exije una cierta dosis de RESPETO, DIGNIDAD Y JUSTICIA... y acabar con tanta bobada y tanto dispendio que ya no están las nóminas para que nos sigan restando a cambio de alimentar gorrones inútiles.
Esta no es más que una consecuencia añadida a tantas otras de la cacicada de la creación de esta Comunidad Autónoma irracional, antieconómica, antinatural e incluso anticonstitucional. Lo curioso es que solo protestamos cuando hay una actuación que compromete a una célula concreta de esta sociedad y no por todas que son, por cierto y sin excederme en los calificativos, más dignas de otras épocas. El marchamo Castilla y León que se nos vende, no ya hasta en la sopa, sino en todos los productos, en todos los servicios, en todas las circunstancias, en la propia educación y hasta en la manipulación histórica, geográfica e identitaria, eso es lo que nos lleva a consecuencias como la de darle, seguramente, a un nuevo amiguete esta bicoca que vendrá en detrimento de la calidad y de otras muchas más cosas que todos imaginamos.
ResponderEliminarAquí, con tal de que la monserga, repetida hasta la nausea, de Castilla-León, Castilla y León, castellano-leoneses y toda su parafernalia, se siga oyendo, publicitando y calando en las conciencias a modo de mensaje de Paul Joseph Goebbels (sí, ese demócrata de toda la vida...) estamos dispuestos a vender hasta a la santa madre de quien haga falta.
Aquí también se exije una cierta dosis de RESPETO, DIGNIDAD Y JUSTICIA... y acabar con tanta bobada y tanto dispendio que ya no están las nóminas para que nos sigan restando a cambio de alimentar gorrones inútiles.